Pasa un curso más, pero este es especial. Puede ser el último. Nuestras lágrimas lo atestiguan. ¿Tristeza? Infinita. ¿Dolor? Muchísimo. ¿Separaciones? No quiero pensarlo.
Tan solo quiero que sepáis que pienso disfrutar de este verano como si fuera el último. Con vosotr@s. Fotos, recuerdos, pasan por mis manos. Os recuerdo, pienso en vosotr@s y me entran ganas de llorar.
La gente que se va para no volver, la que se va y vuelve. La que se queda, la que se reencuentra. La que llora, la que ríe, la que besa.
Lloro por ti, que te marchas, que te separas, pero que vuelves todas las semanas, lloro por esta amistad apenas recién descubierta, y que es tan fuerte que superará este obstáculo y mil más.
Lloro por ti, porque apenas he podido estar a tu lado, lloro por esas conversaciones por teléfono, por esos momentos, lloro por la distancia. Lloro por un amor que siento que se aleja, y que quiero mantener a mi lado, pero no puedo mantenerlo sola, necesito que tú me ayudes, necesito sentirte de nuevo cerca, sentir que te comprendo, sentir esa complicidad. Ahora te siento lejos, frío, ausente. Lloro por ello.
Como me gustaría ahora anular tantas decisiones fallidas, para que no tuviéramos que derramar más lágrimas...
Pasa otro curso más, y con él, mis catorce años y se avecinan los quince.
Pasa el mejor año de mi vida, el más feliz, el más hermoso.
Como querría repetirlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario