martes, 10 de noviembre de 2009

. (28/09/09)

Voy a salir por ahí ahora que ya se ha ido el sol.
¿Sabes? Me acuerdo de ti cuando oigo aquella canción,
y aún recuerdo el olor a serrín en aquel viejo bar.

Un destello de fuego, atrapado en una chimenea. Enfrente, un sofá. Y enfrente un televisor. Y alguien sentado allí, atrapado por las imágenes que nacen del poder, del creerse fuerte. Y tras el televisor, una persona, haciendo gestos, tratando de hacerse ver. Sin resultado alguno.

Y es que en este lugar los sueños se quedan anclados en la almohada, no consiguen subir al cielo para susurrarle sus deseos a la luna. No tienen quién les lleve. Pero ellos no tienen la culpa, te miran acusatorios. No deberías, no puedes, eres una hipócrita, eres.. Te tapas los oídos, sabes lo que viene después. No quieres oírlo, hace que te odies a tí misma. ¿Sabes acaso quién quieres que lleve tus sueños hasta las nubes? No, no lo sabes. No tienes ni idea de lo que quieres, me gritan. Y al final solo te harás daño. A ti y a quienes quieres.
Y no puedo más, salgo corriendo, dejo atrás a mis sueños, pero el pasillo se tambalea.. y caes. Boca arriba sobre el suelo miro al techo, y allí se dibuja mi vida. Sonrío, lloro, río. Así paso horas. Y llego a lo que ahora es mi presente, pero no para ahí. Me muestra el futuro. Y echo a llorar, porque no puedo soportar verlo.

Y me muestra dos alternativas. Una es seguir así. Y quizá salga bien, o quizá no. La otra.. la otra es renunciar a ello. Y me muestra de nuevo parte de mi pasado. Y no quiero volver a ello.
Pero tampoco quiero hacer daño a nadie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario