martes, 10 de noviembre de 2009

. (27/09/09)

Miro al lago. Está quieto, tranquilo. No hay ondas. Bueno, no había. Una zambullida a mi lado me sorprende, me echo atrás, pero minúsculas gotitas me salpican de igual forma. Maldigo en voz baja a quién me ha mojado. Veo el reflejo de su sombra pasar bajo la superficie del agua. Siento un pequeño conato de irritación hacia esa persona.. que parece un chico. Ajá, es un chico. Bucea cerca de mí. Me siento de nuevo, tratando de recuperar la paz. Introduzco mis pies descalzos en el agua, fría. Decido esperar a que salga a la superficie.

Minutos más tarde, estoy harta. ¿Cómo puede una persona tener semejante capacidad pulmonar? Irritada, me levanto. La brisa toca mis pies y la siento fría. Me estremezco. Dudo un segundo. Si me sumerjo, puedo pillar cualquier cosa.. Me voy a constipar.
Más me quito el vestido con un solo movimiento de la mano, que desata el nudo que lo une a mi cuello. Cae con vuelo a mis pies. Salgo de él, en biquini, y entro poco a poco al agua, helada. Finalmente, suspiro, cojo aire y me sumerjo.

Mi cabeza rompe la superficie del agua. Siempre olvido que no puedo hablar bajo el agua. Ahora estoy en el centro del lago, pero no he encontrado a ese chico. El lago es demasiado grande.. me siento sola, aquí en medio. Vuelvo nadando, tranquila. Salgo y me estremezco. Tengo muchísimo frío, y no he traído toalla. Bien, ahí se ha visto mi inteligencia. Cojo mi vestido y me encamino al lugar desde el que ha salido aquel chico. Cruzo los arbustos y llego a una pequeña cala. Allí está su ropa, y.. ¡sí, una toalla! La cojo, con una sonrisa. Tengo derecho a hacerlo, me ha salpicado, pienso.
Una vez seca, me pongo de nuevo el vestido. Sigo teniendo frío, busco algo a mi alrededor que no sea esa camiseta azul cielo, o la toalla ahora empapada. Veo una cazadora negra, preciosa. Me la pongo, me queda enorme, pero me quita el frío. Me siento en medio de la cala y espero.

Horas más tarde.. tengo frío, ha anochecido, no veo nada y estoy sola. Y digo esperando, sin saber por qué. De repente, una luz rojiza me ilumina, a mi derecha. Y otra similar surge a mi izquierda. Son simples puntos de luz en el aire. Los observo, maravillada. Hasta que noto movimiento en los arbustos. El chico al que llevo horas esperando aparece por fin, rodeado de esas pequeñas luces.. Se me queda mirando. No parece sorprenderse de verme allí, o de que lleve su cazadora, o de que tenga lucecitas, ahora también yo. Se acerca, sin mediar palabra, y me tiende la mano. La acepto, y me ayuda a levantarme. Una vez de pie, no me suelta. Estoy cerca, quizá demasiado. Pero no me importa. Estoy agusto, aunque sea tarde, de noche, no le conozca, y haya luces brillando en el aire sin soporte alguno.
Me mira, divertido. Sonríe, y me hace sonreír a mí. Noto algo que hacía tiempo que no sentía... mi corazón late de nuevo. Con fuerza. Con furia, incluso.
Noto una mano en mi cuello, me acaricia. Un beso, súbito, en los labios.. suave.
Un abrazo.
-No lo entiendo.. -susurro-. ¿Qué pasa?
-No espero que lo entiendas.. no todo el mundo comprende la magia.
Y la mano en mi cuello deshizo el nudo de mi vestido, que cayó en ondas alrededor de mis pies.

12/07 24/07 27/07 25/09

No hay comentarios:

Publicar un comentario