sábado, 22 de agosto de 2009

Y es cuando descubres la verdad cuando de verdad ves que hiciste el tonto, que la gente que te quiere te dice la verdad y por eso debes creerles.. ciegamente, por mucho que te duela. Pero despues todo se olvida y lo único que importa es recuperar lo que había, volver a la amistad. Y te sumerges en una espiral de sueños, recuerdos, personas y amantes. Y soy capaz de mirar esa espiral hasta el mediodía, sin tener ni hambre ni miedo ni sueño. Ni frío.

Y fue ayer cuando canté y bailé esa canción de pasión de camino hasta tu habitación. Y volveré a hacerlo, de camino a otro lugar, con otra persona. Pero es un secreto, no lo digas, no lo cuentes, no lo expliques... Y cuando la corriente me arrastré y yo ría, contenta por ello, pediré cena para dos.

Y es que hubo una vez una playa de luz en la que había un camino de piedras azules que llevaba a un paraíso de torres que escalar y reír cuando estés arriba. Pero a la entrada, enmarcada en rosas amarillas se podía leer una inscripción que helaba la sangre, pues contaba un cuento sobre el hielo destruído y desatado que arrastró una rosa hasta al mar y allí la abandonó... sólo por ser hermosa.

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