martes, 10 de noviembre de 2009

Dentro de un mes.. (10/08/09)

Y dentro de un mes estaremos encerradas de nuevo entre esas cuatro paredes que la gente llama clase, volveremos a soñar con los viernes, algunas se verán en el instituto, otros quizá se encuentren mientras van a la universidad, y otras estaremos en una burbuja aislada...

Y añoraré esas tardes en el césped, entre risas, música, guitarras, besos y cartas. Porque ese es el resumen de este verano. Echaré de menos echar a correr en la alameda y alejarnos de la fuente a toda prisa para no terminar en su interior. Llevaré mal cuando tenga algún problema y no pueda deciros: "Necesito un abrazo". Y esos días apartadas del mundo hablando de nuestras cosas.. unos días estaban unas, otros días otras,.. pero siempre juntas.

Y ese hablar apartado en bajito para contarnos las novedades, los cotilleos, lo que nos preocupa, lo que nos alegra,... y será extraño necesitar que un teléfono sea el intermediario para ello.

Y el no veros cada día se me hará extraño, el no mirar el reloj y pensar el tiempo que queda para estar con vosotros.

Y no poder estar triste o mal, que por muchas ganas de llorar que tengas no puedas hacerlo, porque siempre hay alguien a tu lado diciéndote la verdad, ayudándote en los problemas, compartiendo la carga.

Y ese todos saberlo todo pero nadie dice nada , que tanto ayuda pues sabes que cuando necesites hablar todos estarán ahí para ayudarte.

Y puede que hoy no me salgan las palabras, puede que hoy no esté en mi mejor momento, puede que no haya sabido plasmar el nudo que ahora siento en la garganta, puede que no sepa explicar bien que si me acuerdo de vosotros me pongo feliz y triste a un tiempo, puede que no sepa explicar lo importante que sois para mí, puede que no todos sepan que hay gente que se sabe más de mi vida que cualquier otra persona sobre la faz de este mundo...

Y puede que haya gente que no lo sepa expresar, pero yo sí sé deciros... os quiero y os echaré de menos!!!

Y echaré de menos esa sinfonía de risas, césped, música, besos y cartas.

Pasado (08/08/09)

Callejuelas que conforman una ciudad del olvido, una ciudad de noche, una ciudad que me ve crecer.

Y no hay nada peor que al caminar entre las callejuelas de tu ciudad querida encuentres a alguien que te da la peor noticia.

Y llegar a casa, tumbarse en la cama y pensar. Y recordar una infancia engañada y malvivida. Y saber, ahora si, que aquello que te llevó a ella sigue así, impune y haciendo lo mismo. Y duele. Y te da rabia. Y deseas poder ser libre y tomar las riendas en tu propio camino. Y reconducirlo, y poder pasear por las calles de tu ciudad querida sabiendo que no te miran, que no cuchichean, que tu vida, desde el momento de tu concepción, está envuelta en la polémica. Y haber tenido desde tu nacimiento aquello que durante ocho años deseaste, y que ahora añoras de nuevo, sumergida en el recuerdo y en las lágrimas, porque probaste la miel y fue retirada de tus labios casi con violencia. Porque no sabes como volver a ser feliz como lo fuiste. Y ahora, veinticuatro horas despues, volver a recordar y notar la angustia y la vergüenza nacer en tu corazón, notar un nudo en la garganta.

Y buscar la felicidad de nuevo lejos del seno familiar, donde lo único que siempre has encontrado ha sido dolor, desprecio, malas miradas y nunca amor. O eso me han dado a entender. Sintiendo no ser parte de pleno derecho de una sociedad limitada, en la que todos te han hecho creer que estás incluida, pero que en tu interior sabes que no es cierto, y que no puedes hacer nada para remediarlo. Porque, desgraciadamente, eres un error y desde el momento en el que pasaste a ser, alguien firmó por ti, inocente y débil criatura entonces, un contrato de por vida, y romperlo significa renunciar a tanto que te da autentico miedo.

Y la tarde posterior a la noticia, aguantarse las ganas de llorar al recorrer de nuevo la calles, percatándose, ahora sí de las miradas. Y buscar la felicidad con mi mano entrelazada en la de otra persona, rechazando al pasado pese a saber que siempre me perseguirá.

Próximo año (30/07/09)

Hoy, hará apenas media hora, me he levantado después de tratar de volver a dormirme por quinta vez en dos horas. He soñado con esos viernes en el bohemio, o en el clandestino. Esos viernes en los que estábamos en los zulos mirando el reloj, esperando que fueran las ocho. Esos viernes en los que nos despertábamos y llegábamos a clase, dormidos, cansados, pero pensando: Hoy es viernes, y el viernes significa libertad, significa salir, significa veros. Y quién más quién menos lo pensaba. Y todos estábamos en el instituto, algunos en el mismo, otros en algunos muy distintos. Pero todos soñábamos con el viernes, el fin de semana. Las horas de clase se pasaban entre ensoñaciones, planes, ideas, dibujos,... Y llegaba el viernes, y aprovechábamos el tiempo mucho mejor de lo que lo habíamos hecho en el resto de la semana.

Y me ha gustado ese sueño... mientras ha sido sueño. Después, entre todos esos recuerdos, ha surgido algo que ha enturbiado toda esa felicidad, ese invierno pasado con aquellos puntos que nos hacían salir a flote...

He recordado que muchos de vosotros habéis terminado segundo de bachillerato, que muchos os marcháis a la universidad, que este invierno no se repetirá, porque tarde o temprano os cansaréis de venir todos los fines de semana, o ocurrirá cualquier cosa que os haga quedaros allí, ya sea en Madrid, ya sea en Valladolid, en Salamanca, en Barcelona, en Cartagena, o incluso, quién sabe, Canarias.

Pero creo que yo soy una de las personas que mejor sabe que la distancia no implica separación. ¿Qué nos van a hacer unos kilómetros, cuando tenemos este año a la espalda? Madrid y Valladolid están cerca, nunca viene mal que salgamos a conocer mundo ¿no? Y el resto... sabemos que no os olvidáis, que vendréis, y si no... siempre existirá la Navidad, Semana Santa, y el largo y fantástico verano. Siempre existen oportunidades, billetes de avión, o de tren, ¡o de autobús! Y un invierno, una primavera y un verano, y quién sabe que más razones escondidas en el corazón de cada uno, que nos impulsarán, más allá del tiempo y el espacio, a volver a reunirnos.

A aquellos que se marchan, a aquellos que nos quedamos, a aquellos que este verano no están, pero que volverán. A todos los que habéis pintado este año de 3º de la ESO de colores...

OS QUIERO

Más allá del qué dirán =) (24/07/09)

Arriesgarse... más allá del qué dirán, asumiendo consecuencias y buscando una felicidad que conozco sólo de oídas...

Y el arriesgarse salió bien, el qué dirán no me importa, y la felicidad tan buscada está ahora caminando a mi lado por la vida... =)

Mentes (18/07/09)

Cuanto me gustaría saber que piensan los demás, saber cuando es bueno hablar y cuando lo es callar. Saber si cuanto más hables peor será, o saber qué decir para conseguir animar. O entristecer. Saber si alguien me dice toda la verdad, o sólo lo hace a medias. Saber si debes arriesgarte, saber si importas, saber si aquel consejo que diste un día hace ya mucho tiempo dio resultado. O saber si el que diste hace menos de 24 horas lo hará. Entrar en la mente de los demás y saber que piensan, que sienten, que quieren. O a quién.

Pero también me gustaría poder entrar en la mía propia. Saber si deseo hablar o deseo callar. Saber si soy feliz. O no. Saber si deseo arriesgarme, saber si estoy mintiendo cuando encuentro la respuesta. Saber el consejo que dar a aquella persona que te pide ayuda. Saber ser sincera cuando yo pida ayuda. Saber si aquella conversación de meses pasados provocó la caída. Saber levantarme, saber si estoy segura de estar haciéndolo ahora. Saber qué pienso, qué siento, qué quiero. O a quién. Saber si estoy enamorada. O no.

Muchas veces hablamos de lo que sería poder saber qué piensa la gente de tu alrededor. Pero, ¿acaso sabemos los que pensamos nosotros mismos? ¿Cuántas veces nos engañamos nosotros solos? Es extraño el pensarlo, ¡y aún más el darte cuenta de que es cierto! Debemos creer en nosotros mismos. En nuestra fuerza y en nuestra valentía. Porque podemos hacer todo lo que nos propongamos. Sólo hay que pensarlo. Y reunir la fuerza. Sé que no es sencillo desear ser feliz y serlo. Pero mirad a vuestro pasado y pensad: ¿pude haber hecho algo para cambiar lo que entonces era mi futuro, que ahora es mi presente? Lo más seguro es que si. Y ahora preguntaos: ahora que lo sé, ¿lo haría?

¿Cuántos de vosotros dirías que sí?

Los recuerdos, el pasado, es parte de nosotros. Lo que nos ha hecho como somos es nuestro pasado, nuestra vida, la gente que hemos ido conociendo. La gente que hemos amado. La gente que hemos odiado. A la que echamos de menos. O a la que no. La que ya no está. Y la que sí. La que llega y se va. La que llega y se queda. ¿Para siempre? No puedes saberlo. No puede conocerse el futuro, ni se puede saber lo que piensan las personas. Y no vale la pena pensarlo e intentar adivinarlo, porque no lo vamos a conseguir. Puede que acertemos de vez en cuando. O no. Y puede que, si no pensamos en el futuro, si simplemente disfrutamos del presente, seamos realmente felices. O no. O puede que de tanto pensar consigamos algo. O no. Los errores del pasado, o del presente, nos han hecho como somos, y no sirve de nada ocultarlo, porque al hacerlo ocultamos parte de nuestro ser. Y mucha gente nos arrepentimos de cosas del pasado, pero sin embargo nos amamos a nosotros mismos y nos gusta nuestro presente, cuando esos errores son los que nos hacen ser como somos ahora. ¿No es un contrasentido? No sé que opinareis vosotros, y tampoco quiero hacer suposiciones. Pero yo voy a vivir el presente, sin pensar en el futuro, sin pensar más que lo necesario en las consecuencias. Tratando de ser feliz. Y consiguiéndolo. O no. Pero de momento soy feliz, muy feliz, y quiero seguir así.

By: Marian, en una noche de desvelo, tras las "adivinanzas" del futuro de una tarotista. En una noche antes de su primera actuación. En una noche de añoro.