Arriesgarse... más allá del qué dirán, asumiendo consecuencias y buscando una felicidad que conozco sólo de oídas...
Y el arriesgarse salió bien, el qué dirán no me importa, y la felicidad tan buscada está ahora caminando a mi lado por la vida... =)
"Qué importa, lo siento, hasta siempre, te quiero."
Arriesgarse... más allá del qué dirán, asumiendo consecuencias y buscando una felicidad que conozco sólo de oídas...
Y el arriesgarse salió bien, el qué dirán no me importa, y la felicidad tan buscada está ahora caminando a mi lado por la vida... =)
Cuanto me gustaría saber que piensan los demás, saber cuando es bueno hablar y cuando lo es callar. Saber si cuanto más hables peor será, o saber qué decir para conseguir animar. O entristecer. Saber si alguien me dice toda la verdad, o sólo lo hace a medias. Saber si debes arriesgarte, saber si importas, saber si aquel consejo que diste un día hace ya mucho tiempo dio resultado. O saber si el que diste hace menos de 24 horas lo hará. Entrar en la mente de los demás y saber que piensan, que sienten, que quieren. O a quién.
Pero también me gustaría poder entrar en la mía propia. Saber si deseo hablar o deseo callar. Saber si soy feliz. O no. Saber si deseo arriesgarme, saber si estoy mintiendo cuando encuentro la respuesta. Saber el consejo que dar a aquella persona que te pide ayuda. Saber ser sincera cuando yo pida ayuda. Saber si aquella conversación de meses pasados provocó la caída. Saber levantarme, saber si estoy segura de estar haciéndolo ahora. Saber qué pienso, qué siento, qué quiero. O a quién. Saber si estoy enamorada. O no.
Muchas veces hablamos de lo que sería poder saber qué piensa la gente de tu alrededor. Pero, ¿acaso sabemos los que pensamos nosotros mismos? ¿Cuántas veces nos engañamos nosotros solos? Es extraño el pensarlo, ¡y aún más el darte cuenta de que es cierto! Debemos creer en nosotros mismos. En nuestra fuerza y en nuestra valentía. Porque podemos hacer todo lo que nos propongamos. Sólo hay que pensarlo. Y reunir la fuerza. Sé que no es sencillo desear ser feliz y serlo. Pero mirad a vuestro pasado y pensad: ¿pude haber hecho algo para cambiar lo que entonces era mi futuro, que ahora es mi presente? Lo más seguro es que si. Y ahora preguntaos: ahora que lo sé, ¿lo haría?
¿Cuántos de vosotros dirías que sí?
Los recuerdos, el pasado, es parte de nosotros. Lo que nos ha hecho como somos es nuestro pasado, nuestra vida, la gente que hemos ido conociendo. La gente que hemos amado. La gente que hemos odiado. A la que echamos de menos. O a la que no. La que ya no está. Y la que sí. La que llega y se va. La que llega y se queda. ¿Para siempre? No puedes saberlo. No puede conocerse el futuro, ni se puede saber lo que piensan las personas. Y no vale la pena pensarlo e intentar adivinarlo, porque no lo vamos a conseguir. Puede que acertemos de vez en cuando. O no. Y puede que, si no pensamos en el futuro, si simplemente disfrutamos del presente, seamos realmente felices. O no. O puede que de tanto pensar consigamos algo. O no. Los errores del pasado, o del presente, nos han hecho como somos, y no sirve de nada ocultarlo, porque al hacerlo ocultamos parte de nuestro ser. Y mucha gente nos arrepentimos de cosas del pasado, pero sin embargo nos amamos a nosotros mismos y nos gusta nuestro presente, cuando esos errores son los que nos hacen ser como somos ahora. ¿No es un contrasentido? No sé que opinareis vosotros, y tampoco quiero hacer suposiciones. Pero yo voy a vivir el presente, sin pensar en el futuro, sin pensar más que lo necesario en las consecuencias. Tratando de ser feliz. Y consiguiéndolo. O no. Pero de momento soy feliz, muy feliz, y quiero seguir así.
By: Marian, en una noche de desvelo, tras las "adivinanzas" del futuro de una tarotista. En una noche antes de su primera actuación. En una noche de añoro.
Como duele ver las evidencias de una separación. Como duele sentirse como me siento ahora. Como duele leer la compasión en los ojos de los otros. Como duele sufrir así. Como duele ver tus fotos. Como duele pensar siquiera en apartar tu imagen paralizada de la pared. Como duele pensar que no volveremos a vernos. Como duele recordar. Como duele saber que es un obstáculo imposible de salvar. Como duele pensar que todo lo que hice no sirvió para salvar lo destrozado. Como duele pensar en haber pensado en una vida junto a ti... que nunca se hará realidad.
Pasa un curso más, pero este es especial. Puede ser el último. Nuestras lágrimas lo atestiguan. ¿Tristeza? Infinita. ¿Dolor? Muchísimo. ¿Separaciones? No quiero pensarlo.
Tan solo quiero que sepáis que pienso disfrutar de este verano como si fuera el último. Con vosotr@s. Fotos, recuerdos, pasan por mis manos. Os recuerdo, pienso en vosotr@s y me entran ganas de llorar.
La gente que se va para no volver, la que se va y vuelve. La que se queda, la que se reencuentra. La que llora, la que ríe, la que besa.
Lloro por ti, que te marchas, que te separas, pero que vuelves todas las semanas, lloro por esta amistad apenas recién descubierta, y que es tan fuerte que superará este obstáculo y mil más.
Lloro por ti, porque apenas he podido estar a tu lado, lloro por esas conversaciones por teléfono, por esos momentos, lloro por la distancia. Lloro por un amor que siento que se aleja, y que quiero mantener a mi lado, pero no puedo mantenerlo sola, necesito que tú me ayudes, necesito sentirte de nuevo cerca, sentir que te comprendo, sentir esa complicidad. Ahora te siento lejos, frío, ausente. Lloro por ello.
Como me gustaría ahora anular tantas decisiones fallidas, para que no tuviéramos que derramar más lágrimas...
Pasa otro curso más, y con él, mis catorce años y se avecinan los quince.
Pasa el mejor año de mi vida, el más feliz, el más hermoso.
Como querría repetirlo.