Esta noche soñé. Soñé contigo, y soñé que te quería. O que me querías tú a mí, la verdad es que no lo recuerdo. Ni lo recuerdo ni lo sé. Pero bueno, volvamos al tema. Soñé contigo, y soñé que éramos felices en una pequeña casa en la costa mediterránea italiana. Y sí, te sorprenderá que recuerde ese dato y no el anterior, pero mi memoria es selectiva. Y esa casita tenía jardín. Y en el jardín había una fuente con peces del color del arcoiris. ¿Que de cuál? Pues no lo sé. De todos, supongo. Y también había un perro. ¿Cómo se llamaba? ¡Lirco! Se llamaba Lirco y era un labrador canela. Y era una casa pequeña. Creo que eso ya te lo he dicho. Y Lirco nos saludaba ladrando y moviendo la cola. Él sí me quería. Tú, no lo sé. Y éramos mayores. Mayores de verdad. Tú tenías canas y pequeñas arrugas en los ojos. Yo llevaba el pelo largo y recogido en una coleta, y arrugas de sonreír, y tú me abrazabas y me besabas en el pelo. Pero sólo era cariño. O eso recuerdo. Pero.. ¿sabes una cosa? Éramos felices. Y yo rasgueaba la pluma sobre el papel escribiendo una historia soñada ayer, mientras que tu música volaba cuando las notas se tiraban del pentagrama, coordinadas por ti.
Pero.. ¿sabes qué? Éramos felices.

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