Alzar la mirada al cielo y pensar si tú lo estarás haciendo también. Ver una estrella fugaz y pedir un deseo, adivina cuál. Soñar despierta recordando, y querer que tú recuerdes también. Tirarse en la cama tras poner tu CD preferido y escuchar al tiempo que pienso en ti y recuerdo todo.. y terminar llorando, doblada en dos, añorándote con más fuerza de lo que he echado de menos nunca a nadie. Coger la baraja y apenas poder hacer nada sin que me temblaran las manos. Y coger esa hoja que todavía estaba en mi mochila, en la que aquel día lo escribí todo, leerlo por última vez y llorar mientras lo quemaba.. y veía las cenizas caer.
Pero todo aquello desaparece igual que las cenizas de aquella hoja, se va por la ventana y vuela. ¿Por qué? Porque lo prometí. Y siempre cumplo lo que prometo. Y existe una mínima, una última posibilidad. Pero ahora todo ha cambiado.. y para mejor. O eso espero.
domingo, 6 de septiembre de 2009
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